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domingo, 27 de enero de 2013

Hinchas de corazón

El fuego de la pasión nunca se apagó. Para aquellos que gozaron viendo un Bicentenario casi vacío de hinchas puyutanos. Para aquellos que imaginaron que Desamparados estaba muerto. Para los detractores que sonrieron con la desgracia ajena. Para los que lanzaron una carcajada porque solo diez segundos duró el partido hasta que la luz dijo basta. Para los que llenaron el facebook con gastadas. Para ellos, solo hay una respuesta. El sentimiento y el amor por Desamparados no reconoce el dolor. La pasión por el Puyutano todo lo puede. La necesidad de estar en casa de nuevo es lo importante. Por eso, a los hinchas de Sportivo, poco les importa lo que digan los demás. Para ellos, el hecho que se cortara la luz es parte de la historia. Una bandera verde y blanca es capaz de levantarse en la oscuridad. Una garganta roja de aliento enciende la ilusión. Levanta al jugador y lo moviliza. Porque ese grito sale del corazón, un corazón que es puyutano. Porque no comparte otro color, es solo de Sportivo. Por eso no le importan los otros resultados. Solo piensa en Desamparados. Y eso es lo que cuenta. Volver a Puyuta, significó para los hinchas, una vuelta a la vida. Un regreso a la gloria vivida y lo hicieron sentir en cada canto, en cada voz de aliento. Por eso, cuando el equipo fue para adelante, lo hizo con el respaldo de 9000 almas que clamaban por una alegría. Y ese clamor del pueblo puyutano se escuchó, se sintió y esa pelota que parecía encaprichada con el arco rival, se decidió a entrar. Consumió una victoria, esperada, soñada y sobre todo merecida. Desamparados volvió a ser el que la gente quiere. El Desamparados que va al frente, el que no se resigna ante la adversidad. El que lucha sin medida. Porque así lo hicieron los hinchas. Esperaron 19 largos y eternos meses para volver a sentarse en la tribuna de cemento verde, esa tribuna que cuando está completa hace temblar al rival. Desde allí se consiguieron triunfos heroicos, victorias memorables. Muchas de las que quedarán en el recuerdo, por la calidad de los rivales. Puyuta es Puyuta. Y... por más que el Bicentenario sea el mejor y más cómodo estadio del mundo, para el hincha de Sportivo no hay como la casa. No hay nada como el Serpentario, donde nacieron, se escribieron y gestaron las mejores epopeyas futbolísticas del Puyutano. 

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